La madrugada del pasado 5 de enero fue hallado el cuerpo en estado inconsciente de una persona sin hogar en la ciudad de Zaragoza, ingresando en el hospital en estado de coma y falleciendo varias horas después. El cuerpo presentaba signos evidentes de haber sufrido una agresión, por lo que la Policía inició una investigación, que ha finalizado con la detención e ingreso en prisión de un joven de 33 años de edad e identificado como J.C.H.

Según la información publicada por diversos medios, la investigación ha esclarecido hasta el momento que la víctima y su presunto agresor no se conocían previamente, de forma que la Policía baraja que se trata de “un encuentro fortuito que resultó fatal”, considerando que el detonante de la agresión pudo ser “cualquier hecho, a priori, intrascendente”.

 

 Ante estos hechos, el Observatorio Hatento manifiesta:

 

  • Nuestra más enérgica condena de los hechos acontecidos, que finalmente han costado la vida a una persona.
  • Consideramos imprescindible que la investigación realizada tome en consideración la motivación subyacente a la agresión cometida. Según diversos organismos internacionales y nacionales especializados en la investigación y lucha contra los delitos de odio, uno de los indicadores clave para identificar el odio y la intolerancia como motivaciones fundamentales de una agresión es precisamente que la misma se haya producido sin ningún motivo aparente, como parece apuntar las investigaciones realizadas hasta el momento.
  • Recordamos que el 47% de las personas sin hogar afirman haber sufrido, al menos, un incidente o delito de odio y casi un 25% habrían sufrido agresiones de carácter físico basadas en la intolerancia y el desprecio hacia su situación de exclusión. Asimismo, recordamos que cada 20 días muere una persona sin hogar en España como consecuencia de una agresión.
  • Consideramos que es urgente e imprescindible que el Código Penal reconozca la especial vulnerabilidad que las personas sin hogar tienen frente a delitos basados en la intolerancia y los prejuicios, recogiendo la situación socioeconómica de pobreza y exclusión como una característica a proteger. Los delitos motivados por la aporofobia deben ser perseguidos y castigados.
  • Los delitos de odio contra las personas sin hogar son una vulneración flagrante de los derechos humanos y suponen uno de los mayores atentados contra la dignidad de las personas. Ser víctima de un delito de odio implica ser despojado de nuestra identidad como ciudadano o ciudadana, ya bastante mermada por la violencia que implica el propio fenómeno del sinhogarismo. Una sociedad democrática no puede permitirse abandonar más allá de los márgenes a parte de su ciudadanía.

 

Para más información o gestión de entrevistas, contactar con:

Gema Castilla · Móvil: 669 969 470 · E-mail: comunicacion@hatento.org · #HATEnto