El pasado 29 de febrero en Madrid, una persona sin hogar fue rociada con un líquido inflamable, al que prendieron fuego, provocándole quemaduras en el rostro y una pierna. La rápida reacción de retirar la ropa evitó que las consecuencias fueran más graves. Según declaraciones de la víctima, los hechos fueron protagonizados por dos jóvenes, a los que no ha podido identificar.

Ante estos hechos, el Observatorio Hatento manifiesta:

  • Nuestra más enérgica condena de los hechos acontecidos.
  • Entendemos imprescindible que la investigación realizada tome en consideración la motivación subyacente a la agresión cometida. Según diversos organismos internacionales y nacionales especializados en la investigación y lucha contra los delitos de odio, uno de los indicadores clave para identificar el odio y la intolerancia como motivaciones fundamentales de una agresión es precisamente que la misma se haya producido sin ningún motivo aparente.
  • Recordamos que el 47% de las personas sin hogar afirman haber sufrido, al menos, un incidente o delito de odio y casi un 25% habrían sufrido agresiones de carácter físico basadas en la intolerancia y el desprecio hacia su situación de exclusión. Asimismo, recordamos que un 28,4% de las experiencias analizadas por el Observatorio Hatento, las personas responsables fueron chicos jóvenes.
  • Consideramos que es urgente e imprescindible que el Código Penal reconozca la especial vulnerabilidad que las personas sin hogar tienen frente a delitos basados en la intolerancia y los prejuicios, recogiendo la situación socioeconómica de pobreza y exclusión como una característica a proteger. Los delitos motivados por la aporofobia deben ser perseguidos y castigados.
  • A pesar de su cercanía física, la realidad de las personas sin hogar sigue siendo una de las más desconocidas, lo que facilita que se perpetúe el estigma, los mitos y los prejuicios que han acompañado la imagen que tenemos de estas personas. El papel de los medios de comunicación en este sentido es fundamental. Preservar la intimidad de las víctimas, centrar la información sobre los hechos, contextualizar las agresiones como parte de un fenómeno más amplio y no criminalizar ni estigmatizar la situación de sin hogar, son algunos de los criterios que ayudan a transmitir de una forma más fiel el problema de los delitos de odio por aporofobia.
  • Es fundamental no olvidar que el derecho a la vivienda se relaciona directamente con la calidad de vida, la seguridad y la salud de las personas, de forma que interacciona con los demás derechos fundamentales. Una sociedad democrática no puede permitirse abandonar más allá de los márgenes a parte de su ciudadanía.

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