En Utrera (Sevilla) una persona sin hogar de 43 años ha sido apedreada mientras dormía en la calle por un grupo de menores de edad.

Ante estos hechos, el Observatorio Hatento manifiesta:

• Nuestra más enérgica condena de los hechos acontecidos.

• Entendemos que es imprescindible que la investigación que se realice en relación a estos hechos tome en consideración la motivación subyacente a la agresión cometida. Según diversos organismos internacionales y nacionales especializados en la investigación y lucha contra los delitos de odio, uno de los indicadores clave para identificar el odio y la intolerancia como motivaciones fundamentales de una agresión es precisamente que la misma se haya producido sin ningún motivo aparente.

• El Observatorio Hatento se ha puesto en contacto con la titular de la Fiscalía de Sevilla para la Igualdad y la No discriminación mostrando su preocupación ante estos hechos tan graves y ante la posibilidad de que pudieran quedar impunes.

• Recordamos que el 47% de las personas sin hogar afirman haber sufrido, al menos, un incidente o delito de odio y casi un 25% habrían sufrido agresiones de carácter físico basadas en la intolerancia y el desprecio hacia su situación de exclusión. Asimismo, recordamos que un 28,4% de las experiencias analizadas por el Observatorio Hatento, las personas responsables fueron chicos jóvenes.

• Consideramos que es urgente e imprescindible que el Código Penal reconozca la especial vulnerabilidad que las personas sin hogar tienen frente a delitos basados en la intolerancia y los prejuicios, recogiendo la situación socioeconómica de pobreza y exclusión como una característica a proteger. Los delitos motivados por la aporofobia deben ser perseguidos y castigados.

• A pesar de su cercanía física, la realidad de las personas sin hogar sigue siendo una de las más desconocidas, lo que facilita que se perpetúe el estigma, los mitos y los prejuicios que han acompañado la imagen que tenemos de estas persona y que es ocasiones pase como desapercibida la gravedad de las agresiones que sufren.

• Es fundamental no olvidar que el derecho a la vivienda se relaciona directamente con la calidad de vida, la seguridad y la salud de las personas, de forma que interacciona con los demás derechos fundamentales. Una sociedad democrática no puede permitirse abandonar más allá de los márgenes a parte de su ciudadanía.

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