En Málaga una mujer sin hogar de 47 años ha sido agredida con botellas de cristal dormía en la calle por un grupo de menores de edad. La víctima necesito varios puntos de sutura en la cabeza:

Ante estos hechos, el Observatorio Hatento manifiesta:

• Nuestra más enérgica condena de los hechos acontecidos.

• La investigación que se está realizando en relación a estos hechos ha tenido en cuenta la motivación de odio que aparentemente subyace a la agresión cometida. Según diversos organismos internacionales y nacionales especializados en la investigación y lucha contra los delitos de odio, uno de los indicadores clave para identificar el odio y la intolerancia como motivaciones fundamentales de una agresión es precisamente que la misma se haya producido sin ningún motivo aparente tal.

• El Observatorio Hatento se ha puesto en contacto con la titular de la Fiscalía de Málaga para la Igualdad y la No discriminación para mostrar su preocupación ante estos hechos tan graves.

• Felicitamos a Policía Nacional por su actuación en este caso y por tener presente en todas sus actuaciones la aporofobia en el atestado y como perseguirla con el Código Penal actual. El atestado es clave en la persecución de los delitos de odio contra las personas que están en situación de sinhogarismo.

• Recordamos que el 47% de las personas sin hogar afirman haber sufrido, al menos, un incidente o delito de odio y casi un 25% habrían sufrido agresiones de carácter físico basadas en la intolerancia y el desprecio hacia su situación de exclusión. Asimismo, recordamos que un 28,4% de las experiencias analizadas por el Observatorio Hatento, las personas responsables fueron chicos jóvenes.

• Consideramos que es urgente e imprescindible que el Código Penal reconozca la especial vulnerabilidad que las personas sin hogar tienen frente a delitos basados en la intolerancia y los prejuicios, recogiendo la situación socioeconómica de pobreza y exclusión como una característica a proteger. Los delitos motivados por la aporofobia deben ser perseguidos y castigados.

• A pesar de su cercanía física, la realidad de las personas sin hogar sigue siendo una de las más desconocidas, lo que facilita que se perpetúe el estigma, los mitos y los prejuicios que han acompañado la imagen que tenemos de estas persona y que es ocasiones pase como desapercibida la gravedad de las agresiones que sufren.

• Es fundamental no olvidar que el derecho a la vivienda se relaciona directamente con la calidad de vida, la seguridad y la salud de las personas, de forma que interacciona con los demás derechos fundamentales. Una sociedad democrática no puede permitirse abandonar más allá de los márgenes a parte de su ciudadanía.

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