El Observatorio Hatento de delitos de odio contra las personas sin hogar ha sabido a través de la publicación hoy en La Vanguardia que  el pasado mes marzo una persona sin hogar de 39 años falleció en el Hospital del Mar tras recibir una paliza en Plaza de Catalunya, el lugar donde vivía.

Ante estos hechos el Observatorio Hatento manifiesta:

  • Nuestra más enérgica condena de los hechos acontecidos que han costado la vida a una persona.
  • Consideramos imprescindible que la investigación realizada tome en consideración la motivación subyacente a la agresión cometida. Según diversos organismos internacionales y nacionales especializados en la investigación y lucha contra los delitos de odio, uno de los indicadores clave para identificar el odio y la intolerancia como motivaciones fundamentales de una agresión es precisamente que la misma se haya producido sin ningún motivo aparente, tal y como ha sucedido en el caso de la Plaza de Cataluña.
  • El Observatorio Hatento se ha puesto en contacto con Fiscalía de Barcelona para la Igualdad y la No Discriminación para mostrar su preocupación ante estos hechos tan graves y para conocer las actuaciones de la fiscalía especializada en este caso.
  • Recordamos que el 47% de las personas sin hogar afirman haber sufrido, al menos, un incidente o delito de odio y casi un 25% habrían sufrido agresiones de carácter físico basadas en la intolerancia y el desprecio hacia su situación de exclusión. Asimismo, recordamos que cada 20 días muere una persona sin hogar en España como consecuencia de una agresión.
  • Consideramos que es urgente e imprescindible que el Código Penal reconozca la especial vulnerabilidad que las personas sin hogar tienen frente a delitos basados en la intolerancia y los prejuicios, recogiendo la situación socioeconómica de pobreza y exclusión como una característica a proteger. Los delitos motivados por la aporofobia deben ser perseguidos y castigados.
  • A pesar de su cercanía física, la realidad de las personas sin hogar sigue siendo una de las más desconocidas, lo que facilita que se perpetúe el estigma, mitos, estereotipos y prejuicios que han acompañado la imagen que tenemos de estas personas y que en ocasiones pasa como desapercibida, invisibilizada o sin la gravedad que suponen estas agresiones y sus consecuencias.
  • Es fundamental no olvidar que el derecho a la vivienda se relaciona directamente con la calidad de vida, la seguridad y la salud de las personas, de forma que interacciona con los demás derechos fundamentales. Una sociedad democrática no puede permitirse abandonar más allá de los márgenes a parte de su ciudadanía.

 

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