Imagen de una calle con coche

Ante la noticia “Los «sintecho» de la Plaza Mayor de Madrid, asignatura pendiente” publicada el pasado 3 de agosto de 2019 en el diario La Razón, desde Hatento, Observatorio de Delitos de Odio contra las personas sin hogar, queremos denunciar el enfoque y el lenguaje utilizados en dicha información.

Los medios de comunicación como creadores de opinión e intermediarios en la interpretación de la realidad deben ser conscientes de su responsabilidad y aumentar la precaución al tratar cuestiones relativas a problemas estructurales como es el caso del sinhogarismo. Por ello, consideramos que las noticias relacionadas con las personas en situación de sinhogarismo no pueden ser descontextualizadas de la situación de extrema exclusión social y vulnerabilidad en la que se encuentran estas personas.

En el caso de esta noticia, queremos señalar que el lenguaje utilizado deshumaniza y cosifica a las personas sin hogar, las describe de manera degradante siendo tratadas como objetos creando, además, una barrera simbólica entre “nosotros” y “ellos, las personas sin hogar” que favorece la discriminación y la aporofobia. Del mismo modo, el enfoque desde el que se ha planteado la noticia apuesta por la criminalización de personas que sufren una vulneración de sus derechos fundamentales como son el derecho a la seguridad, a la vivienda y a la salud.

Por otro lado, aunque comprendemos los legítimos intereses de los comercios situados en la Plaza Mayor de Madrid, lamentamos la falta de fuentes diversas, la inexistente referencia a la realidad que viven las personas en situación de sinhogarismo y el hecho de obviar cuáles son las problemáticas a las que tienen que hacer frente. Según datos de investigaciones elaboradas por nuestro observatorio, el 47% de las personas en esta situación han sido víctimas de algún delito de odio y tienen una esperanza de vida 30 años inferior a la media. Las declaraciones recogidas en el texto no son contrastadas con datos o estudios que respalden dichos comentarios. Ofrece una representación sesgada de la realidad que no aborda, ni pone de manifiesto, las causas reales de un problema estructural como es el sinhogarismo y pasa por alto las soluciones reales y efectivas existentes para poner fin a este problema.