Ante la noticia publicada el lunes 24 de enero en El Mundo: “La suciedad devora Príncipe Pío: Entrar en esta plaza es como asistir a un centro de alcoholismo», desde HATEnto, Observatorio de Delitos de Odio contra las personas en situación de sinhogarismo, queremos hacer públicas las siguientes declaraciones que ya hemos remitido a la dirección de estos medios de comunicación, como hemos hecho anteriormente ante este tipo de publicaciones.

Comprendemos la reacción de desagrado y el malestar generado ante experiencias como encontrar basura en la calle o a personas orinando en una esquina. Sin embargo, queremos señalar que es importante contextualizar estos hechos como parte de un fenómeno que vulnera derechos como la seguridad, la vivienda y la salud y que impide el acceso a recursos básicos a más de 33.000 personas en España.

Consideramos que las noticias relacionadas con sinhogarismo no pueden ser descontextualizadas de la extrema exclusión social y vulnerabilidad en la que se encuentran las vidas de estas personas, y mucho menos desde un medio de comunicación con la proyección de El Mundo. Reclamamos rigor informativo siempre, pero muy en especial cuando se habla de fenómenos como el sinhogarismo, ya que estamos ante personas a las que se les están negando derechos humanos. Creemos altamente necesaria la presencia de periodistas expertos en sinhogarismo, exclusión social y residencial y pobreza en el abordaje de este tipo de noticias para evitar caer en textos aporofóbicos.

Lamentamos que, desde algunos medios de comunicación, las personas en situación de sinhogarismo sean tratadas de manera degradante y deshumanizante en vez de con la dignidad y el respeto que toda persona merece.

Queremos aprovechar esta noticia para invitar a la reflexión de por qué nos molesta que las personas que no tienen un hogar orinen en la vía pública al mismo tiempo que mostramos indiferencia ante la realidad cotidiana de estas personas que viven y duermen en las aceras, los parques y los cajeros.

La deshumanización, la culpabilización hacia las personas en situación de sinhogarismo y la estereotipación de sus vidas es un acto de aporofobia, es decir, de odio, rechazo o miedo hacia las personas en situación de pobreza o sinhogarismo. Estas opiniones, además, no son inocentes, puesto que deshumanizan a estas personas y justifican incidentes y delitos de odio hacia ellas.

Recordamos que el 47% de las personas en situación de sinhogarismo afirman haber sufrido, al menos, un incidente o delito de odio como insultos, vejaciones, violencia física o violencia sexual.

Desde HATEnto nos gustaría invitar a la reflexión colectiva sobre las actitudes ciudadanas por las que exigimos nuestros mismos comportamientos y códigos sociales a personas que se encuentran en situación de extrema desigualdad y exclusión social. Y animar a los medios a que además de contextualizar cuando traten asuntos como el sinhogarismo ayuden a dar a conocer las soluciones a este fenómeno. Entre todos podemos acabar con el sinhogarismo.

Queremos recordar que el derecho a la vivienda se relaciona directamente con la calidad de vida, la seguridad y la salud de las personas, de forma que interacciona con los demás derechos fundamentales. Una sociedad democrática no puede permitirse abandonar más allá de los márgenes a parte de su ciudadanía.