Durante el primer mes de 2022 nos encontramos con la terrible noticia de un robo con violencia a una persona en situación de sinhogarismo en Barcelona.  Desde el Observatorio HATEnto, liderado por HOGAR SÍqueremos mostrar nuestra condena y repulsa ante estos hechos y ante la violencia a las que las personas en situación de sinhogarismo se ven expuestas al no tener un hogar donde protegerse.

Según la información en diferentes medios, el agresor empujó por la espalda a la víctima y le propinó patadas en la cabeza antes de registrarle los bolsillos. Los Mossos d’Esquadra lo detuvieron en sitio de los hechos. Se ha detenido a un hombre de 21 años. Por nuestra parte, hemos puesto en conocimiento de la fiscalía de delitos de odio de Barcelona y de la Oficina Nacional de Delitos de Odio estos hechos, por si consideraran necesario intervenir.

Recordamos que el 47% de las personas sin hogar afirman haber sufrido, al menos, un incidente o delito de odio. Alrededor del 21% habría sufrido robos de sus pertenencias y un 23% habría sufrido agresiones de carácter físico. Por nuestra parte, hemos puesto en conocimiento de la fiscalía de delitos de odio de Barcelona estos hechos, por si consideraran necesario intervenir.

Una vez más comprobamos que carecer de un hogar es un factor de riesgo en todas las situaciones y expone a las personas a mayor violencia, al no tener un hogar donde protegerse.

La Fundación HOGAR SÍ apuesta por acercar las realidades de sinhogarismo y concienciar acerca de la aporofobia que sufren a diario las personas sin hogar.

El término aporofobia fue acuñado por la filósofa Adela Cortina para poner nombre al odio, miedo o rechazo hacia las personas en situación de pobreza. La aporofobia incluye la invisibilización, la discriminación, los insultos o las vejaciones, y en los casos más extremos, violencia física, agresiones sexuales u homicidios. El pasado año, la aporofobia se incluyó en el código penal como agravante de los delitos, sin embargo, muchos de estos hechos no son delito, ni tienen que serlo, pero contribuyen a la victimización de las personas en situación de sinhogarismo, estigmatizándolas, degradándolas y deshumanizándolas. El pasado mes, denunciábamos el enfoque que EL MUNDO daba a una noticia sobre sinhogarismo, sin hablar de la falta de derecho que sufren las personas en esta situación ni aportar soluciones al cuerpo de la noticia.

La aporofobia no es un caso aislado, continuamente encontramos actos que muestran la poca sensibilidad hacia las personas en situación de sinhogarismo, como el desalojo de una persona én silla de ruedas que dormía en un portal en Zamora, o el sonado fallecimiento del fotógrafo francés René Robert en las calles de París, porque nadie hizo nada por auxiliarle pensando que era una persona en situación de sinhogarismo.

Por último, queremos recordar que no tener un hogar es una vulneración de los derechos fundamentales, y que el derecho a una vivienda se relaciona de forma directa con la calidad de vida y la seguridad de las personas.